Una chica rubia muy guapa escribía en su diario, estaba en el bosque pollada en un albor, era de noche, había un hombre de pelo oscuro con ella, este sonreía.
-¿Que escribes?-Pregunte él.
-Sora, no preguntes tanto y déjame escribir.
La joven guardo el cuaderno y se tumbo en la hierva, la miro y se tumbo junto a ella.
-Aiko...Quiero dormir contigo...Mañana sera un día muy agitado
La joven chica que se llamaba Aiko le cogió y le golpeo fuerte en su cabeza al ver que se estaba acurrucando.
Al día siguiente Sora y Aiko se encontraban en una pequeña ciudad, parecian buscar algo cuando un hombre mayor se le acercaba muy deprisa.
-¿Sois vosotros los caza-recompensas de Heaven?
Aiko se rasco la nuca con una leve sonrisa.
-Si, somos nosotros.
-Bien, jóvenes, dejad que os explique...Hay un león del infierno que nos amenaza con destruir la ciudad pero nosotros somos muy débiles para derrotare.
Aiko saco unas extrañas pistolas de su parte de atrás y miro a Sora el cual tenia una espada en su espalda. El anciano les dijo que el león aparecía todas las noches en la ciudad en una gran plaza, ellos esperaron a que se se hiciera de noche en esa plaza, estaban sentados en un parque cuando aquel león apareció, era impresionante, al ver a los dos jóvenes se lanzo a por ellos para comérselos, pero Sora paro el golpe con su espada y miro al pequeño león.
-Tu demonio...Te vamos a devolver a tu forma original...-Susurro Sora.
El león se asusto y dio unos pasos hacia atrás, Aiko levanto sus pistolas y Sora su espada, apareció una gran bola de luz, el león cada vez estaba mas asustado.
-¡Te devolvemos tu forma original que te arrebato el demonio!
En ese momento el león empezó hacerse mas pequeño, parecía un peluche de treinta centímetros, Aiko quedo bastante asombrada.
-Nunca e visto un demonio así...-Susurro Sora.
-Yo tampoco...
El pequeño león de treinta centímetros les miraba, tenia unas alas, este voló hasta la cara de Sora y les dijo:
-¡Con este cuerpo no me dejaran entrar al reino de Satan!-Se rasco la barriga- Ahora tendréis que cuidar de mi...¡Sorpresa!
-¿¡QUE!?-Gritaron Aiko y Sora ene se momento.
Continuara